Guion de cortometraje. Escrito por Mili Roulet.
EXT. AVENIDA PRINCIPAL / AUTOMÓVIL DE MILENA. DÍA.
Se escucha en la radio del auto de Milena, mujer músico de 40 años, la canción Feeling Good, interpretada por Michael Bublé, en medio de una congestión de tráfico.
CANTANTE (V.O.)
(Sonido) (Se escucha la voz de Michael Bublé en Feeling Good)
EXT. AVENIDA PRINCIPAL / AUTOMÓVIL DE MILENA. DÍA.
Milena se dirige al banco para verificar su cuenta de cheques, luego de llamar al mismo y enterarse de que su cuenta está sobregirada. Se desespera en el tapón.
MILENA
(Pone la mano izquierda sobre su frente)
¡Ay nooo! ¡No debí tomar esta vía! No voy a llegar a tiempo al banco.
EXT. AVENIDA PRINCIPAL / EN PLENA VÍA. DÍA.
Se acerca un hombre de estatura alta, cabello lacio y castaño. La ropa que lleva puesta está sucia y rota. Su mirada profunda y transparente enfoca el Soul de la Kia, donde está Milena sentada al volante esperando que se descongestione el tapón.
ÁNGEL
(Con voz serena)
Disculpe joven, hoy no he comido. ¿Tendrá usted un dólar que me pueda regalar?
En ese momento fluye un poco el tráfico.
MILENA
(De forma desdeñosa y sin mirarlo)
Ahora no. No puedo atenderte ni regalarte nada.
Ángel se queda mirando cómo se va alejando Milena en su auto, según avanza lentamente.
ÁNGEL
(Con tristeza)
De todos modos, gracias.
Este hombre humilde y hambriento se retira de la vía y se sienta bajo la sombra de un florecido flamboyán. Unas veces mira los autos pasar, otras, acaricia la lata vacía en la que suele recolectar dinero para comer, en las calles.
INT. BANCO / CUBÍCULO DE OFICIAL DEL BANCO. DÍA.
MILENA
Buenas tardes. Soy Milena Alberti y necesito saber la cantidad por la que me sobregiré.
OFICIAL DEL BANCO
Usted emitió cheques que sobrepasaron por $50 dólares el límite del balance de su cuenta.
MILENA
¡Cómo pude ser tan despistada! ¿Y ahora qué voy a hacer? No cobro hasta la próxima quincena y solo tengo dos dólares en mi cartera.
OFICIAL DEL BANCO
(Indiferente)
Pues ya sabe. Aquí estamos para servirle… ¿Quién sigue?
Milena sale del banco desconcertada y sin saber qué hacer.
EXT. AVENIDA PRINCIPAL / ESQUINA. DÍA.
Ángel camina por la Avenida Principal. Se detiene en la puerta de un restaurante de comida rápida. Extiende su lata vieja y oxidada a un cliente que sale satisfecho del mismo.
ÁNGEL
(Tímidamente)
¿Me puede ayudar con algo para poder comer?
El comensal saca un dólar de su cartera y lo introduce en el mohoso latón de Ángel.
ÁNGEL
Gracias, buen hombre.
EXT. AVENIDA PRINCIPAL / RESTAURANTE DE COMIDA RÁPIDA. DÍA.
Llega Milena al restaurante de comida rápida y aparca su Soul en el estacionamiento del mismo. Sale del carro temblorosa y al llegar a la entrada mira, con sus grandes y vivaces ojos negros, a Ángel. Le llama la atención este señor parado en la puerta, que le sonríe. Ella sigue hacia adentro.
MILENA
¿Qué oferta especial tienen hoy?
CAJERA
La oferta del día es una hamburguesa con refresco y papas fritas, por tres dólares.
Milena se siente cada vez más temblorosa y tiene la sensación de que pronto perderá el sentido. Saca, torpemente, de su cartera los únicos dos dólares con los que cuenta en ese momento y los coloca sobre el mostrador.
MILENA
Me falta un dólar para comprar la oferta. Es todo lo que tengo.
CAJERA
(Bruscamente)
Cuesta tres dólares, no dos. Es lo que hay.
MILENA
(Suplicante)
Por favor, me estoy sintiendo muy mal y debo comer en este momento.
CAJERA
No puedo hacer nada. ¡Próximoooo!
Milena planta sus manos sobre el mostrador frente a la cajera, de la misma forma brusca en que ella le habló.
MILENA
(Indignada)
¿Qué es un dólar, un simple dólar?
CAJERA
(Con mirada dura)
Circule, por favor.
La artista mira a su alrededor y pregunta a los que están comiendo.
MILENA
(Desesperada)
Con su permiso. ¿Alguno de ustedes tendría la amabilidad de regalarme un dólar, que me hace falta para comprar el especial del día?
Todos siguen en lo suyo, comiendo. Milena, abatida por el rechazo de los presentes, se dirige a ellos.
MILENA
(Desesperanzada)
Hasta dónde podemos llegar con nuestras miserias, porque también me apunto. Cuando nos toca dar, ignoramos; y cuando pedimos recibir, nos ignoran. Nos deshacemos de lo que nos sobra, pero no damos de lo que tenemos.
Ángel escucha a Milena atento desde la puerta, que se mantiene entreabierta, y decide entrar. Se acerca a ella.
ÁNGEL
(Mirándola tiernamente)
Dar sin mirar a quién ni esperar recibir nada a cambio. Esa es la clave para alejarnos de nuestras miserias. Con el mismo amor que me dieron, ese dólar te doy.
Milena, con los ojos llenos de lágrimas, le sonríe.
MILENA
¡Que el Universo te colme de dicha! Gracias.
Milena ordena el especial del día y decide compartirlo con Ángel, cuya sed de dar pudo más que su hambre.
FIN
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