PARQUE DE LA LUNA LLENA

Parque de la Luna Llena
Parque de la Luna Llena

Nota panorámica: Parque de la Luna Llena

El Parque de la Luna Llena es un proyecto arquitectónico sustentable que persigue el firme propósito de concienciar a la gente ante el hecho de preservar los recursos naturales y la energía renovable. Esto, con el fin de proteger la biodiversidad que nos ofrece la Madre Naturaleza, vital para la supervivencia de los seres humanos. Esta obra fue diseñada por el Arquitecto Fernando Abruña y adquirida por la Administración de Parques Nacionales, bajo la dirección de la Arquitecta Leyda Gómez.

Actualmente, están a la espera de los fondos ARRA para completar el capital que necesitan para iniciar la edificación de este parque, que abarcará un período máximo de 18 meses en todas sus fases de construcción.

Esta iniciativa arquitectónica se sustenta en las bases de conservación de los recursos naturales y utilización de la energía renovable para así evitar, en todas las medidas posibles, la contaminación ambiental y lumínica; y para el deleite y relajación de los ciudadanos.

Asimismo, estas son las bases principales que establece el “American Recovery and Reinvestment Act of 2009 Program Plan for National Park Service”, los fondos ARRA, para poder cualificar a base de una puntuación que coloca este tipo de obras en un reglón de prioridad, según la necesidad y utilidad de las mismas.

Reportaje investigativo: Parque de la Luna Llena

Por: Mili Roulet

Serena y segura espera la luna por los 3 millones 360 mil dólares que faltan por aunar para que se inicie la construcción del parque temático de recreación pasiva y observatorio astronómico que llevará su nombre y que será iluminado con sus cálidos reflejos en el Bosque de los Capuchinos, el Parque de la Luna Llena.

El doctor Fernando Abruña, quien funge como profesor de la Escuela de Arquitectura, en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, posee una vasta experiencia en el diseño y desarrollo de obras de sustentabilidad arquitectónica y es quien tuvo a su cargo el diseño de esta dehesa única en Puerto Rico y en el mundo, en el año 2004. “El Parque de la Luna Llena es un proyecto que se ha desarrollado con el fin de explorar posibilidad de tomar la luz de la luna como protagonista de un proyecto arquitectónico”, indicó el arquitecto Fernando Abruña, autor de este concepto.

Asimismo, este parque es otra concepción de Abruña con la que reafirma su compromiso de concretar los esfuerzos incesantes de preservar los elementos naturales de la Madre Tierra, dándole así un descanso a la Naturaleza, amortiguando la mutilación de todos sus componentes. Según expuso Abruña, éste sería el primer vedado de este tipo en el mundo que persigue alcanzar metas sustentables y donde se podrá, no sólo disfrutar de actividades pasivas, musicales y educativas, sino también aprender la importancia de observar los cielos oscuros con la luz de la luna iluminando los mismos y disfrutarlo de la misma forma que lo hicieron en su tiempo los taínos. “Estamos tratando de explorar las posibilidades eco-turísticas de la luz nocturna”, añadió Abruña.

Abruña agregó que nunca se marca una diferencia entre la luz natural del día y la luz natural de la noche y que en este caso, se está enfocando en la nocturna, a pesar de que también se estaría utilizando la diurna. “El motivo del Parque de la Luna Llena será utilizar la luz de la luna como fuente de iluminación nocturna”, aclaró Abruña. Indicó que el propósito es aprovechar la iluminación “luminocturna”, como le ha bautizado.

De la misma forma, Abruña explicó que las fases de luna llena son 12 durante al año, las que se convertirían en 36, considerando que el día antes y después de esta fase, también se reflejaría casi llena, redundando esto en 18 días de luna llena al año, si se tiene en cuenta los días nublados y lluviosos. En estas 18 noches de luna llena, aproximadamente, se podrán llevar a cabo en el Anfiteatro Selenita, como se le denominará al mismo cuando se construya, actividades recreativas y culturales que respondan al ambiente del Parque y que serán alumbradas únicamente con la luz de la luna.

“Esta luz será proyectada por un disco reflector de 90 pies de diámetro que alcanza una altura de un edificio de diez pisos, que esparcirá la luz natural de la luna sobre el Anfiteatro Selenita y el resto de la estructura del Parque de la Luna Llena como son el Puente hacia la Luna y el Mirador del Cosmos. La intención de ese disco es que refleje la luz de la luna llena hacia un espacio de uso donde se van a llevar a cabo actividades”, dijo Abruña.

De igual manera, el Parque de la Luna Llena será construido en los terrenos del Bosque de los Capuchinos, en un espacio de 23 cuerdas, aproximadamente, hacia la parte sureste del Corredor Ecológico de San Juan. Este suelo fue adquirido por la cantidad de diez millones 42 mil 738 dólares, luego de intensas negociaciones para evitar una expropiación total, de parte del gobierno de la ex gobernadora Sila Calderón a una firma de arquitectos reconocida del país, que en ese momento era la propietaria del mismo y que pretendía levantar un lujoso complejo de viviendas que afectaría de manera irreversible biodiversidad del lugar. Dicha transacción se concretó al estrenarse la administración del Gobernador Luis Fortuño.

Por otro lado, la Compañía de Parques Nacionales tiene a su cargo la responsabilidad de construir el Parque de la Luna Llena, bajo la dirección de la Arquitecta Leyda Gómez, quien tiene a su cargo el velar por el desarrollo y construcción de este parque en todas sus fases. “En esas instalaciones de control de acceso también hay instalaciones para la venta de parafernalia que tenga que ver con este tema astronómico y a la misma vez, de auto sustentabilidad, de respeto al planeta, respeto a la Naturaleza, respeto al ambiente”, señaló Gómez. La arquitecta indicó que seguida del disco reflector habrá una gradería, al que le seguirá un escenario.

Igualmente, Gómez mencionó que toda la electricidad a utilizarse en la infraestructura del Parque de la Luna Llena se obtendrá de la luz natural del sol colectada en unas celdas fotovoltaicas que se cargarán de la misma y que tendrán la capacidad de revertir la energía que se produce, algunas de las cuales estarán instaladas en los techos y otras sueltas. “Eso va a producir la energía que necesite el Parque, que necesita el edificio, el de gradas y los concesionarios al entrar. Toda la electricidad que se necesite, ya sea para iluminar, unas bombillas. Toda la electricidad que se necesite para conectar una computadora, se reproduce en ese tipo de celda fotovoltaica”, apuntó Gómez.

A su vez, el agua que se utilizará en el Parque de la Luna Llena será la de la lluvia, tanto para los baños como para consumo, para cuyo tratamiento se aprovecharán los rayos ultravioletas. Además, los baños serán instalados a través de un sistema de composta, con la intención de utilizar la misma como abono para la vegetación existente en el lugar, según explicó la Arquitecta. “Este es un proyecto que pretende desarrollar la conciencia de la ciudadanía en cuanto a lo que es el ambiente natural”, aclaró Gómez.

La arquitecta también indicó que Abruña ha luchado, con sus técnicas y experiencia en diseños sustentables, para que el proyecto del Parque de la Luna Llena cumpla con los parámetros que exige el Leadership Energy and Environmental Design y lo ha llevado a conseguir la certificación oro, que no es la más alta, pero lo coloca en un buen sitial. El LEED, es el instrumento utilizado por el US Green Building Council para medir la sustentabilidad de un edificio. Se basa en una acreditación compuesta de 69 puntos, categoría diamante.

Del mismo modo, Gómez especificó que la Compañía de Parques Nacionales ha cumplido con los requerimientos que manda la ley 206, consulta de ubicación, estudio de suelos, flora y fauna y estudios de la boa puertorriqueña. En cuanto a la distribución de las instalaciones del Parque de la Luna llena, adelantó que el mismo contará con salones para ofrecer talleres, salones para discusión de temas y programas educativos.

Por su parte, Abruña añadió que en el anfiteatro Selenita se podrá disfrutar de conciertos de solos de guitarra, cuartetos de cuerda y artistas cantando a capela. “En realidad, es algo que va más a tono con la música que supone estar, entre comillas, iluminada por la noche”, amplió Abruña. Entre las razones que expuso este profesor de arquitectura de la Universidad de Río Piedras para justificar el que no se realicen actividades más estridentes está el hecho de que estas últimas supondrían un potencial de daño al Corredor Ecológico de San Juan.

En cuanto a su estructura, Gómez definió los ofrecimientos del Parque de la Luna Llena como unos muy sencillos. “Entras a un nivel, el terreno va bajando y mantienes, más o menos, este nivel en los pasadizos, que son elevados. Llega el momento en que el terreno baja, pero el pasadizo se queda ahí y los transeúntes van a mirar por encima de los árboles. Llega el momento de observar los cielos oscuros, no hay árboles que se interpongan, la visibilidad es completa”, amplió Gómez.

No obstante este sencillo concepto, la arquitecta de Parques Nacionales explicó que lo sencillo no necesariamente es barato. De ahí la demora que actualmente sufre el iniciar la construcción del Parque de la Luna Llena. A pesar de que han tenido el apoyo de las comunidades aledañas al Bosque de los Capuchinos, donde se construirá el parque, no han logrado subastar el proyecto al mejor postor.

La asignación de fondos bajo resolución fue de 1.5 millones de dólares y restándole gastos de estudios y diseños, en la actualidad, solo cuentan con poco más de $800 mil para un proyecto que, hasta el momento, se subastó al menor postor en todas sus etapas por la cantidad de 4 millones 160 mil dólares, dijo Gómez. “El proyecto completo en todas sus etapas, se subastó al menor postor por 4 millones 160 mil dólares, y lo mismo, estamos tratando de negociar y a la misma vez estamos haciendo esfuerzos para conseguir otras fuentes de ingreso que nos permita allegar los fondos que nos faltan”, informó Gómez.

El orden en que se construyan las fases del Parque de la Luna Llena dependerá de los fondos que se consigan para la edificación de las mismas. Estas etapas de construcción son tres, constituidas por el anfiteatro, las instalaciones (sin el disco) y los paseos, según abundó Gómez.

Es por esta razón que el Arquitecto Abruña dijo sentirse optimista ante la posibilidad de conseguir que se le asigne al proyecto del Parque de la Luna Llena fondos ARRA para poder iniciar su construcción pues entiende que el mismo reúne las tres condiciones más importantes que exige el gobierno federal para desembolsar estos fondos. Estas tres condiciones son que el proyecto sea shovel ready proyect, es decir, que esté listo para construir.

“En el caso nuestro, pues ya las tierras han sido adquiridas, ya se prepararon los diseños, los documentos de construcción, los permisos y ya, inclusive, el proyecto se ha subastado. Lo que falta ahora son los dineros necesarios para que el proyecto se pueda construir”, adicionó Abruña.

En segundo lugar, exigen que el proyecto tenga componentes de energía renovable. En este renglón, la instalación de sistemas fotovoltaicos y la cosecha de lluvias cumplen con el requisito. “La misma tendría un consumo mínimo de energía y un consumo mínimo de agua”, abundó el experto en arquitectura sustentable. La tercera condición a consumar es que sea un proyecto de obra permanente y según definió el Arquitecto Abruña, así lo cumple.

“Esto no es para hacer pagos de sueldo ni hacer gastos de otra índole. Son proyectos que quedan como infraestructura del país y se convierten entonces en parte de nuestro patrimonio”, señaló Abruña. De igual importancia es el factor de la planificación de la peatonabilidad en este proyecto del Parque de la Luna Llena, asunto que juega un papel vital en lo que se refiere a las posibilidades de acceso al lugar a través de vías no motorizadas, según explicó Gómez.

En referencia a este tema, la coordinadora del programa para peatones y ciclistas y a su vez, supervisora de planificación, del Departamento de Transportación y Obras Públicas, la señora Marta Bravo, explicó que esta Agencia propone un plan de transportación para el Área Metropolitana que invita a la reducción del uso del automóvil, promoviendo así el uso de métodos de movilización colectiva como son el tren urbano, el sistema de autobuses y bicicletas. “Esto es porque el objetivo de nuestros planes de transportación es proveer un sistema de transportación integral, intermodal que incluya todos los modos”, abundó Bravo.

Asimismo, Bravo dijo que la red de paseos peatonales y red de ciclistas o parques lineales propuestas servirán para conectar los bosques, los espacios abiertos adyacentes a los cuerpos de agua y el litoral Atlántico, así como las áreas recreativas y culturales de los centros urbanos. “La red propone una serie de veredas para conectar espacios como el Parque de la Luna Llena y el Parque de doña Inés, que está muy cercano”, acotó Bravo.

Por otro lado, Pablo Calero quien preside la Comisión Especial del Corredor Ecológico de San Juan y a su vez, la Alianza Pro Corredor Ecológico de San Juan, añadió que las áreas que conectarán al Parque de la Luna Llena partirán desde el Jardín Botánico. “Los portales de acceso serán precisamente el Jardín Botánico, estos nuevos ofrecimientos dentro del Jardín para que la gente tenga contacto con el Parque de doña Inés, que ya fue desarrollado, y el Parque de la Luna Llena”, afirmó Calero.

Ya en los predios del Bosque de los Capuchinos, en tanto se comiencen a construir las vías no motorizadas que darán acceso al Parque de la Luna Llena, habrán dos entradas alternas a través de dos colegios privados que le circundan, explicó Calero. Según abundó, estas vías no motorizadas que llevarán al Parque de la Luna Llena no necesariamente se construirán a la par con el parque.

De igual manera lo aseguró Bravo al decir que no necesariamente la construcción del Parque de la Luna Llena va a ir a la par con la construcción de las vías no motorizadas que conducirán a este parque de recreación pasiva. “Nosotros acá, en la Autoridad de Carreteras, estableceremos las prioridades de qué vamos a construir primero y qué después, pero obviamente sí hay proyectos que ya van en ejecución. Podría ser que una de las prioridades sea empezar a trabajar la fase de diseño de ese proyecto”, sostuvo Bravo. Además, indicó que hasta que no tengan los detalles del diseño del Parque de la Luna Llena, no pueden establecer exactamente cuál será el costo de la construcción de estas rutas que llevarían al mismo.

Por su parte, Calero insistió en que habría que esperar el desembolso de los fondos necesarios para construir las vías que conduzcan directamente al Parque de la Luna Llena. “La ley 206 que protege al Corredor Ecológico de San Juan asigna los fondos y división de los terrenos que haya que comprar”, expuso Calero.

En tanto, la arquitecta de Parques Nacionales dejó por sentado que la finalidad del proyecto del Parque de la Luna Llena no es que se recorran todas las instalaciones del parque en automóvil, sino que los visitantes disfruten de ellas de manera peatonal. “Se permitirán cualquier tipo de instrumento no motorizado que uno quiera utilizar para llegar allí”, ratificó Gómez.

En cuanto a la colindancia del Parque de la Luna Llena con el Seminario de los Capuchinos, Gómez dijo que a pesar de que el control de acceso es el mismo que se ha utilizado históricamente para entrar a su Seminario, ellos no han mostrado objeción alguna ante la construcción del mismo. Sin embargo, en lo que se refiere al estacionamiento, el ruido, la basura y el flujo de gente, ya han estado conversando para llegar a unos acuerdos que les permita mantener el orden y la paz en la que están acostumbrados a vivir, según los arquitectos Gómez y Abruña.

La Arquitecta Gómez concluyó al decir que el Parque de la Luna Llena tardará 18 meses en edificarse, pero que si la Oficina de Parques Nacionales lograra obtener los fondos necesarios para su edificación en un período de tres meses, entonces el público podría disfrutar de este proyecto ecológico mucho antes.

Reportaje investigativo inicial: 2010

Moonlight will be main attraction of San Juan Park

By Milagros Roulet
Special to the Daily Sun

Full moon

Natural lighting

A tropical silver moon is always spectacular, but for eight years now it refuses to fully shine on an ecological community project in a rural area of San Juan, basically for shortage of funds and a slack in government attention. Community residents, under the mentorship of well-known San Juan architect Fernando Abruña, want to build the “Full Moon Park,” in a 23-acre wooded area of the Los Capuchinos sector in Río Piedras, but the dream remains locked into maps, renderings, plans and the hearts of its proponents.

“As conceived, it is a true community enterprise and with bona fide ecological accoutrements. The Capuchinos community has been pushing the project forward for eight years now without much advance,” said Abruña. The architect, a University of Puerto Rico professor, said the park began as an idea in 2001 and he got his students and community residents quickly involved in making it a reality. But then, the walls of bureaucracy began to fence the project in. Both then-governors Sila Calderón and Aníbal Acevedo Vilá never signed the executive order to fund the park’s construction. Incumbent Gov, Fortuño has not announced concrete plans for the project, nor has San Juan Mayor Jorge Santini.

The Commonwealth government did pay in 2004 some $10.4 million for the land before it was to be developed into a high-rise condo complex, with the Fortuño administration now finalizing the deal. Proponents estimate the project entails a $3.3 million initial investment. Costs could go up to $4.5 million, according to documents related to the park. Abruña proposes a park to enjoy the spectacle of a full moon in all its phases and splendor.

“We consider night light an eco-tourism attraction,” he stated. “But that’s just the recreational concept. The idea is to create a sustainable community venture, a green business model for other groups.”

Communal engagement is key

The community will manage and benefit from the park, explained architect Leyda Gómez, who is in charge of the Moon Park project at the Puerto Rico National Parks Company.

“The plan is to have control emplacements for ticket sales and community-owned stores that will sell souvenirs with an astronomical theme. This not only implies self-sustainability, but also respect for our planet, respect for Nature, respect for the environment,” said Gómez. “Full Moon Park will symbolize a bridge between suburban development, community involvement and environmental conservation.”

Terreno del Parque de la Luna Llena

The park is conceived as a night observatory for the enjoyment of moonlight and will also have a “Moon Bridge” and an amphitheater for organized public events, all part of the San Juan Ecological Corridor plan, now under the aegis of the National Parks Company. Abruña has baptized the concept of moon light as a touristy attraction in a poetic way. He calls it “luminocturna.” The park amphitheater is dubbed “Selenita,” a venue for year-round recreational and cultural activities.

Abruña said there are some 12 total full moon days throughout the year that can become 36 when factoring in the day before and day after the peak illumination, not including overcast and rainy days. Moonlight will be projected to a 10-story high reflector disk, some 90 feet in diameter, specifically designed to beam the natural moon light on the amphitheater.

Green resourcing

Gómez indicated that all electricity used in Full Moon Park would come from natural sunlight, collected by photovoltaic cells. Rainwater will be made usable for bathing and drinking through treatment with ultraviolet rays. Waste will become compost for landscaping. Access to the park will be through non-motorized pathways for pedestrians and cyclists.

A Department of Transportation and Public Works official, Marta Bravo, explained that the agency has been working on a plan to reduce car use to get to the park, promoting instead commuter rail, the bus system and pedal power.

“We want to set up a functional intermodal access system for the park and then let people walk and enjoy,” Bravo said. “The network proposes a series of pedestrian trails to connect the Full Moon Park, the Río Piedras Botanical Gardens and the nearby Doña Inés Park.”

Gómez said the project meets all requirements under the “Leadership in Energy and Environmental Design,” a nonprofit international group that oversees environmentally friendly construction. It also has good marks from the U.S. Green Building Council.

Gómez attributed the delay in getting the unique park done to budget shortfalls. While some $1.5 million have been already allotted to Full Moon Park, much has been since invested in soil studies, design, and the plans. Only some $800,000 was left as of spring of this year but bidding for parts of the park have already begun. Abruña is optimistic about getting the project moving through federal American Recovery and Reinvestment Act (ARRA) funds.

“The project is shovel-ready. We have the land, the design, and permits. We just need more funds and lots of moonlight,” he concluded.

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