Francia apuesta por un rescate económico de la UE

Como nuevo presidente, Francois Hollande tiene en sus manos los ajustes fiscales de su país así como el futuro económico de la región.

Reportaje por: Mili Roulet

Los franceses apuestan por un cambio favorecedor en su economía fiscal que aporte un crecimiento tangible de empleos y estimule el estancado movimiento monetario en su país y el resto de Europa. El país galo demostró claramente en estos comicios de mayo, que de la tolerancia de un pueblo no se abusa.

François Hollande supone una alternativa esperanzadora para los franceses y el resto de la Unión Europea, luego de también ganar en la segunda vuelta las elecciones, con un 51,67 por ciento (18,004,656) de los votos sobre el derechista Nicolás Sarkozy, quien obtuvo un 48,33 (16,865,340) por ciento, el pasado 6 de mayo.

A pesar de ser la segunda potencia económica de Europa, luego de Alemania, Francia no ha sido la excepción ante una crisis que arropa al mundo y que arrastró al Estado a la pérdida de credibilidad financiera frente a las agencias calificadoras de crédito.

Con referencia a este punto neurálgico, el incipiente presidente francés reiteró su promesa de ofrecer a Europa, en especial a los franceses “una dimensión de crecimiento y empleo, y es lo que diré lo más pronto posible a nuestros socios europeos y en primer lugar, a Alemania”, aseguró Hollande.

De ahí su ratificación ante el compromiso de restablecer el equilibrio económico apoyándose, una vez más, en la ideología de que el plan de austeridad de la canciller alemana Ángela Merkel “no puede ser una fatalidad para Europa”, según expresó en su primer discurso luego de vencer en los comicios pasados.

Grecia, vital para la política exterior de la UE

La situación griega es parte importante de la agenda presentada en el primer encuentro bilateral entre Merkel y Hollande, el pasado 15 de mayo, pues su efecto rebote en estos países y los demás miembros de la euro zona no se han hecho esperar. Es por esta razón que el primer ministro francés hizo hincapié en templar las medidas de austeridad que trae la canciller alemana. Hollande fue claro en su posición al reiterar que “hay que abandonar la fatalidad de la austeridad”.

Por su parte, en Grecia, donde también se llevaron a cabo elecciones el pasado 6 de mayo y en las que resultó ganador el candidato del Partido de la Nueva Democracia por un margen del 18,85 por ciento (1,192,054) de los votos, Antonis Samaras, se muestran renuentes a conformar un gobierno de coalición y a implementar el plan de austeridad. Por este motivo convocarán nuevas elecciones para el próximo 17 de junio.

Luego del triunfo de Samaras y a pesar de que este advierte que Alexis Tsipras, candidato de la izquierda, llevaría a Grecia fuera de la euro zona, las encuestas reflejan a este último como favorito para ganar en estos segundos comicios.

Con la propuesta que presentaron en la cumbre europea en enero de este año, en Bruselas, los alemanes pretenden inyectar 145 mil millones de euros para rescatar las economías fiscales del país heleno con la condición de llevar un control absoluto del movimiento presupuestario de su gobierno. Proposición a la que Grecia se negó rotundamente. Ellos se inclinan más a aceptar políticas de asistencia que eviten su bancarrota y salida de la euro zona.

Esta situación ha generado una masiva protesta en las calles de Grecia encabezada por sindicatos del sector público y privado reclamando al gobierno decir no al proyecto propuesto por Merkel. Este machacado plan de austeridad repercutiría de forma aún más desfavorable para el pueblo griego y los demás países de la euro zona.

El diagnóstico sería igual de negativo pues supondría reducir en $5 mil millones el gasto público en el país, lo que provocaría el despido de 15 mil puestos de trabajo, sobre el desempleo ya existente, y la disminución de un 20 por ciento al salario mínimo. Esto, aparte de una restricción extra en los sectores de educación y servicios de salud.

A estos efectos, el subsecretario de ADEDY, principal sindicato de funcionarios de Grecia, Llias Vrettakos, adujo con firmeza que “el mensaje de estas protestas es la continuación y la escalada de la lucha contra las políticas de austeridad, contra las políticas que quieren destruir a los sindicatos y los derechos de la sociedad”.

Según Vrettakos, los griegos sienten que se les señala como los responsables de la crisis en la Unión Europea y la zona euro, desde que se declararon en quiebra en 2010, pero la realidad es que son ellos quienes están recibiendo los embates de la misma. Algunos países miembros insisten en que esta crisis amenaza el futuro económico de todos por igual.

Actualmente, estos presionan a Grecia para que termine de crear un gobierno de coalición o de lo contrario les advierten que no recibirán más ayudas internacionales y tendrán que decidir si permanecerán en la misma.

En ese sentido, tanto Merkel como Hollande les recuerdan a estos países participantes la importancia que tiene el que la república helénica no salga de la zona euro.

Siguiendo esta misma línea, el Banco Mundial (BM) cree que es vital la unión económica para estabilizar la economía europea. La inflación y la falta de movimiento de capital frenarán la economía europea a un 3,3% el año en curso.

Según plasma el BM en su informe Perspectivas económicas mundiales 2012, “los países en desarrollo deben prepararse para más riesgos de regresión económica, ya que la crisis de la deuda de la zona del euro y el frágil crecimiento de diversas economías emergentes están oscureciendo el panorama a nivel general”.

Plan aún debe convencer a la ciudadanía

No todos los alemanes apoyan los términos austeros bajo los cuales se pretende minimizar la crisis económica, muchos se van por la línea de Hollande. Prueba de ello es la posición demostrada por el eurodiputado socialdemócrata alemán, Udo Bullmann, al sostener que “el pacto anterior tiene que ser corregido y le apoyamos por ello”.

Mientras que el eurodiputado del partido de Merkel, Elmar Brok, reincide en que “está claro en que hay que impulsar el crecimiento económico con medidas estructurales que nos hagan ganar competitividad, pero tiene que quedar claro que no nos va a llevar a generar más deuda”.

La política nacional francesa se decide dentro del marco global europeo. Alemania ha crecido en los últimos dos trimestres, en términos macroeconómicos, mientras que Francia tiene menos opciones fiscales para implementar nuevas medidas, esto según la Comisión Europea.

“Pienso que el tratado fiscal con el nuevo presidente francés es posible, ya que en Alemania sabemos que las buenas relaciones con Francia son vitales para nosotros”, aseguró Merkel en su encuentro con Hollande.

No fue esta su posición semanas antes cuando brindó su apoyo al conservador Sarkozy, quien es claro partidario de su mencionado plan de austeridad.

Se espera que para la cumbre en Bruselas, el próximo 23 de mayo, Alemania y Francia estén de acuerdo sobre los términos a cumplirse para reparar la lastimada economía de los países miembros de la zona euro.

Como resultado de esta reunión y de la del Consejo Europeo, el 23 de mayo, Alemania y Francia han debido lograr un consenso para poder cumplir con los términos de los acuerdos firmados para reparar la lastimada economía de los países miembros de la zona euro.

¿Qué puede esperar Francia con Hollande?

Con la victoria de Hollande se descentraliza el eje de la consonancia conservadora en Europa. Muchos franceses apostaron con su voto por un proceso de estabilización económica más flexible y lo demostraron claramente al resto de la Unión Europea, en especial a los países miembros de la zona euro.

Se habla de una Francia cuya deuda nacional ronda el 90 por ciento del producto interno bruto (PIB) y en la que el desempleo se sostiene en un diez.

En estos términos Hollande coincide con Sarkozy en que hay que depender de forma más directa del Banco Central Europeo y enfocar en los beneficios de los eurobonos.

“¿No sería más fácil que el Banco Central Europeo prestara directamente a los estados miembros para ayudarles a cubrir sus riesgos y la deuda nacional?”, cuestionó Hollande en su primer discurso como presidente electo de Francia.

El mandatario francés pide mayoría legislativa, el 10 y 17 de junio próximos, para poder concretar, según él, su propuesta de flexibilizar el cumplimiento y las fechas del déficit ante los acuerdos pactados con los estados miembros de la euro zona.

Francia espera que Hollande presente y ejecute un proyecto concreto y definido que más allá de cumplir con los términos de unas resoluciones pactadas con la eurozona, abra a los franceses una puerta al afianzamiento económico interna.

“Esperaba, como la mayoría de los franceses ver que alguno de ellos apareciera en la televisión y dijera ‘este es mi proyecto, los próximos cinco años voy a ver el mundo desde este ángulo y me gustaría ver a Francia en este mundo con esta o aquella perspectiva’, ellos no tienen un proyecto, entonces, ¿qué pueden proponer ahora?”, expresó el novelista y activista de derechos humanos, Marek Halter.

Si bien es cierto que los ajustes fiscales son conducidos a consolidar deudas para acrecentar la macroeconomía de cada país de la euro zona, situación que redundaría en las economías individuales de cada ciudadano europeo, en este caso los franceses, también es cierto que ya la tuerca no da más y sería inicuo sacrificar aun más los ya crucificados bolsillos de las clases trabajadoras.

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